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lunes, 10 de junio de 2013

Si tu hijo/a Tartamudea

¿Qué es exactamente el tartamudeo?
El tartamudeo es un trastorno de la comunicación que hace que la persona repita silabas de palabras (ej. papapalabras), alargue los sonidos de algunas letras (ej. Lllletras), haga pausas inapropiadas cuando habla o haga gestos faciales extraños cuando le cuesta enunciar ciertas palabras.

Muchos niños tartamudean durante su primera infancia cuando están aprendiendo a hablar y esto se considera normal en su desarrollo. Según la Fundación Estadounidense para el Tartamudeo, el 20% de niños pasan por una etapa en su desarrollo en que su producción de lenguaje preocupa a sus padres. De estos, un 5% tartamudea durante más de seis meses y un 1% continúa con este problema pasada la primera infancia.  Se cree que si los niños empiezan a tartamudear antes de los tres años y medio tienen muchas más probabilidades de dejar de tartamudear en unos 6 meses que si empiezan después de los tres años y medio. Los niños tienen tres veces más posibilidades de tartamudear que las niñas.

¿Cuáles son las causas del tartamudeo?

Las causas del tartamudeo no son del todo conocidas. Se cree que la genética puede ser un factor importante en causar el tartamudeo aunque no conocemos un gen que podamos identificar para este trastorno. También existe el tartamudeo neurogénico, donde hay un problema entre el cerebro y los nervios o músculos que impiden la coordinación de la producción del lenguaje. Pero la causa más común continúa siendo el desarrollo. Durante los años en que desarrollamos el lenguaje, los niños tienen dificultad para producir lo que quieren decir. El tartamudeo causado por el desarrollo normal es el que se supera más fácilmente.
La mayoría de niños entre el año y medio y los cinco años demuestran signos que pueden parecernos de tartamudeo. Pueden repetir silabas de palabras una o dos veces, pueden hacer sonidos como “um” o “er” cuando no encuentran el sonido o palabra que quieren decir y podemos ver como estos signos van y vienen, a veces desapareciendo unas semanas y volviendo a aparecer. Estos síntomas acostumbran a desaparecer por completo cuando el niño(a) consigue más fluidez al hablar. 

¿Podrán ayudar a mi hijo con su tartamudeo?

Los logopedas especializados en el tartamudeo definitivamente pueden ayudar. Lo importante es encontrar a un profesional especializado y con quien se sientan cómodos. Asegúrense que este profesional tiene experiencia trabajando con niños que tartamudean y que está dispuesto a trabajar con los papás para darles estrategias para trabajar en casa. No hay un tratamiento específico para el tartamudeo pero sí que hay muchas terapias que han demostrado ser efectivas en ayudar a los niños. El primer paso será que un logopeda especializado haga una evaluación para determinar si su el niño(a) necesita una intervención, de allí decidirán cuál es el mejor tratamiento. Recuerda que muchos niños con tartamudeo se han beneficiado de intervenciones realizadas por profesionales especializados, ¡existe ayuda!

¿Qué pueden hacer los papás en casa?

  1. Habla con tu hijo de manera pausada, sin demostrarle ninguna prisa.
  2. Reduce el número de preguntas que le haces a tu hijo/a, en general los niños se sienten más cómodos hablando cuando lo hacen libremente, sin responder a preguntas específicas.
  3. Demuéstrale a tu hijo/a que estás escuchando lo que te dice, el contenido y no el cómo te lo dice.
  4. Dedica un tiempo cada día para hablar con tu hijo/a de manera tranquila. Durante este tiempo, déjale hablar libremente, escúchale con atención y háblale calmadamente, haciendo pausas.
  5. Ayuda a todos los miembros de la familia a tomar turnos cuando hablan y a escucharse los unos a los otros. Especialmente si tienes más de un hijo.
  6. Prueba de no criticar, corregir o interrumpir a tu hijo/a cuando está hablando.
  7. Por encima de todo, hazle sentirse querido y aceptado por quién es, tal y como es.


¿Es normal que los niños pequeños tartamudeen?
A menudo los niños que tartamudean hablan deprisa y con dificultad. Esto hace que pensemos que estas son las causas del tartamudeo y pensemos que si hablan más despacio lo harán menos. Pero no es así, los niños que tartamudean hablan rápido para probar de evitar tartamudear o para que no se noten los errores que cometen. Así que la ansiedad que observamos, es más el resultado del tartamudeo que su causa.
¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un problema?
Algunos niños demuestran síntomas más severos, repitiendo sílabas de palabras más de dos veces, demostrando tensión en la cara cuando hablan, aumentando el tono de su voz con las repeticiones o perdiendo su respiración a medida que repiten las sílabas. Aunque estos síntomas van y vienen, acostumbran a estar más presentes que no. Si los padres ven que su hijo tartamudea con frecuencia, demuestra mucha tensión en los músculos de la cara cuando lo hace, si está evitando ciertas palabras o sonidos y si estos síntomas le duran entre 6 meses y un año es recomendable que reciban una evaluación por un especialista del habla (logopeda) que esté especializado en el tartamudeo.
FUENTE: Dra. Helena Duch - Psicóloga Infantil


viernes, 24 de mayo de 2013

Comunicarnos con nuestros hijos


Los padres que se entienden a las mil maravillas con sus hijos, no abundan en nuestra sociedad.


Mucho me temo que la mayoría nos quejamos de "falta de comunicación" o "incompatibilidad de caracteres".

Cuando nos acercamos a hablar con nuestros hijos, frecuentemente nos encontramos con un "qué pesado eres" o una puerta que se cierra frente a nuestras narices.

¿Qué es lo que falla? Muchas veces nos decimos: "es el cambio generacional, ¡ Qué le vamos a hacer!".

Veamos qué aspectos podemos mejorar de nuestra comunicación con los hijos:

Para empezar, debemos asegurarnos de no haber escogido un momento inoportuno: la hora de su tele-serie favorita o los dibujos que más le gustan.

De igual modo, si nuestro hijo escoge un momento inoportuno para hablar con nosotros debemos hacérselo saber. En ocasiones llegamos cansados y de mal humor a casa y lo pagamos con quien tenemos alrededor: los niños. 10 minutos de relax o una ducha, nos pondrían en forma para atender lo que nos quiere contar nuestro hijo.
  • Una vez hemos elegido el momento apropiado, debemos ir en busca de nuestro hijo (esto es mucho mejor que pedirle que venga hasta nosotros)
  • Nuestro hijo ha de saber que "necesitamos" hablar con él, y que no sólo nos dirigimos a él cuando queremos reprenderle por algo.
  • Es necesario reforzar cada revelación que nos haga: "me alegra que confíes en mí" o "me alegra que me cuentes tu problema".
  • Muy importante también es el contacto físico: nos sentaremos cerca de él, le cogeremos de la mano o le tocaremos el hombro, al tiempo que le hablamos mirándole a los ojos.
  • Nos pondremos en su lugar, comprenderemos su postura (haciéndoselo saber) aunque no compartamos su opinión.
  • Si hay discrepancias, intentar razonarlas, esforzándonos por no imponer nuestra voluntad por la fuerza, pero sí adoptando una postura estricta si sus peticiones son poco razonables.
Lectura recomendada:



            

jueves, 9 de mayo de 2013

Asesoria de Juguetes II

Hola Familias. Hace unos meses os proponíamos esta idea, la de ir recomendándoos los juguetes, que por nuestra experiencia, son los mejores para cada una de las franjas de edad que os proponemos.

Como la hora de jugar, y regalar juguetes, no tiene limites ni momentos más adecudados que otros, aquí va la segunda entrega de nuestra ASESORÍA DE JUGUETES.

Os recordamos que se trata una selección de dos juguetes, uno para niños de 1 a 3 años y otro para niños de 3 a 6 años, os indicaremos el nombre, el fabricante, la edad a la que va dirigido las capacidades que estimula, las características y nuestra valoración sobre el juguete.


Esperamos que os guste tanto o más que la primera entrega.



NOMBRE: El Arca de Smartville.
EDAD: 1 a 3 años.
FABRICANTE: Vtech
CAPACIDADES QUE ESTIMULA:


Un atractivo juguete de “encajar” que permitirá al niño ejercitar los sentidos (oído, vista, tacto) a la vez que aprenderá a discriminar diferentes formas geométricas. Perfecto para trabajar la capacidad de coordinar el ojo y la mano descubriendo que piezas encajan en cada orificio.
Desarrolla también el lenguaje y la imaginación del niño, pudiendo inventar divertidas historias de animales. Además este juguete estimula en los más pequeños la relación “causa-efecto”. Otra capacidad que trabajaremos con los más peques, es el área motora, ya que permite arrastrar el arca con un cordón.

CARACTERÍSTICAS:


  • Un barco con voz para descubrir los animales, formas, colores y alimentos.
  •  Incluye 5 figuras y 3 animales que dicen divertidas frases.
  • 2 modos de juego: Modo Descubrimiento y Modo Aprendizaje.
  • Campana luminosa.
  • 2 canciones, 10 melodías y efectos sonoros.
  • Con cordón de arrastre, cuando el niño tira del barco se escuchan diferentes melodías.
  • Funciona con 2 pilas AA (incluidas).

    VALORACIÓN DE STIMULOS:


    En lo que respecta a juguetes electrónicos para niños pequeños, desde STIMULOS recomendamos VTECH, ya que aplica todos sus esfuerzos y la experiencia acumulada durante 30 años al desarrollo de juguetes que combinan tecnología interactiva con juegos adaptables a la edad y al nivel del niño.  
    El “Arca de SmartVille” está fabricada en un material plástico de alta calidad, es atractiva y segura para nuestros niños.


    NOMBRE: Lince Gigante.
    EDAD: 3 a 6 años.
    FABRICANTE: Educa
    CAPACIDADES QUE ESTIMULA:


    Este divertido juego, os ayudará a mejorar la capacidad de atención de vuestro hijo así como todo lo relacionado con la observación de detalles, concretamente que sea capaz de discriminar diferentes objetos mediante la vista. Por otra parte favorece en el niño la rapidez de reflejos y movimientos. También ayuda a que se vaya desarrollando en vuestro hijo la capacidad de retener información, la memoria.

    Al tratarse de una versión gigante, con la posibilidad de jugar  con amigos y familia, favorecerá en vuestro hijo la socialización.

    CARACTERÍSTICAS:
    Nueva versión de este clásico juego que consiste en localizar las imágenes de las fichas de cartón en el tablero lo más rápido posible. Contiene un tablero gigante de foam (diámetro de 92 cm) blando y lavable con paneles intercambiables y con piezas extraíbles. Propone 3 modalidades de juego. Es versátil, resistente y muy atractivo. De 1 a 6 jugadores. Contenido del juego:


    • 1 tablero de espuma dividido en 9 paneles y con 48 piezas extraíbles
    • 48 piezas diferentes de cartón
    • 18 fichas de colores
    • Instrucciones

    VALORACIÓN DE STIMULOS:


    Esta nueva versión del clásico lince, además de servir para jugar toda la familia, debido al tamaño del tablero, mejora en relación con el Lince, en que el tablero esta fabricado de goma-espuma, permitiendo que nos dure más tiempo y pudiendo utilizarlo como alfombra en el cuarto de juegos, etc.

    jueves, 25 de abril de 2013

    La Sobreprotección Infantil


    Una duda frecuente que se plantea entre los padres preocupados por dar una buena educación a sus hijos es saber el grado de protección más adecuada para sus pequeños.

    Podemos decir que cada niño merece una protección especial según sus circunstancias. Ciertamente cuando el niño es muy pequeño, nuestra protección ha de ser total y absoluta, esencial para su supervivencia. A medida que el niño crece, se desarrolla en él un tremendo  espíritu de aventura, incluso lo más peligroso. Es más adelante cuando comienza a distinguir lo dañino de lo placentero y a tomar conciencia del dolor a través de sus experiencias.

    Un factor esencial en el aprendizaje es la experiencia; su carencia conduce a la ineptitud. Por ello un exceso de protección le priva de asistir a esa necesaria “ escuela de la vida”, por la que ha de pasar tarde o temprano. Los fracasos moderados y los sufrimientos ayudan al niño a madurar. Lo único que hay que controlar es el grado de los mismos, para que no alcancen un nivel irreparable. 

    El papel de los padres es caminar al lado del niño, encauzarlo en su desarrollo, marcarle el camino, pero no caminar por él.

    martes, 16 de abril de 2013

    Pautas para Educar


    La mejor prevención en educación es la intervención temprana. Muchos padres se quejan de que los niños no vienen con un manual bajo el brazo, pero si siguen estas reglas básicas, seguramente le allanarán el camino que supone educar.

    Primero. Volumen y tono conversacionales. Conseguir que le hagan caso no es cuestión de hablar alto. El poder está más en lo que se dice, en las consecuencias que conllevará no hacerlo a la primera, en la coherencia y en ser muy disciplinado con las rutinas. Si quiere que sus hijos le respeten, empiece por respetarles a ellos. Nadie quiere obedecer a alguien que no se muestra seguro y relajado.

    Segundo. No dé órdenes contradictorias. Si le dice a su hijo que se duche, que recoja su cuarto y que se siente a la mesa, sin indicarle el orden, igual lo bloquea. Dígale lo primero que tiene que hacer, y cuando haya finalizado, lo segundo. Si su hijo tiene edad para memorizar varias órdenes, enuméreselas, dígale cuál es su prioridad. No espere que él la sepa, porque tiene las sus propias.

    Tercero. Imaginación. Haga un concurso por semana para que jueguen “a hacer lo que deben”; puede ser sobre cualquier comportamiento a corregir. Los domingos lo puede anunciar: “A partir de mañana, se celebra el fantástico concurso de ‘Quién tiene la dentadura de caballo más limpia’. Las bases son estas: limpiarse los dientes tres veces al día y pasar revista. Las puntuaciones de papá y mías se sumarán, y el viernes anunciaremos ganador”. Si quiere que los niños se lo tomen en serio, haga lo mismo. Y tenga paciencia, hasta que se convierta en rutina necesita tiempo. El juego genera un ambiente relajado en el que apetece más aprender y obedecer.

    Cuarto. No quiera modificar en su hijo todo lo que le molesta de una vez. Si se pasa el día diciéndole lo que hace mal, terminará por cargarse su autoestima. Elija una conducta a modificar y céntrese en ella siguiendo las pautas de este artículo. Cuando lo consiga, siga con otra.

    Quinto. Cuando corrija o muestre su enfado con ellos, no los ningunee, ni ridiculice, ni haga juicios de valor. Si lo hace, terminarán por comportarse conforme a las expectativas que se han puesto en ellos y les afectará a la autoestima. Es mejor decir: “No me gusta ver tu cuarto desordenado; por favor, guarda los juguetes en las cajas”, a decirles: “Eres un guarro, qué asco de dormitorio”. No consiga que se cumpla la profecía autocumplida. Si les transmite que no confía en ellos y que no espera nada, puede que se cumpla.
    Sexto. Sea constante. Aquello muy importante, basta con que lo argumente una vez, no busque más razonamientos porque su hijo no los necesita. Simplemente busca ganar tiempo para no hacer lo que debe. Dígale: “Esto no es negociable; cuanto antes empieces, antes podrás disfrutar de lo que más te gusta”. Negocie lo que sea negociable y no siente precedente con lo que no lo es.

    Séptimo. Paciencia y calma. Las personas que transmiten con paciencia son más creíbles y generan un ambiente cálido y relajado. Cuando introduce cambios en la manera de educar, al principio los niños reaccionan con incertidumbre: “¿Qué significa que mi madre/padre ahora están calmados y no me gritan?”. Deles tiempo, necesitan acostumbrarse a esta nueva forma de comunicarse.

    Octavo. No se contradiga con su pareja. Los niños tienen que saber que la filosofía y la escala de valores parten de los dos. Si no, estarán chantajeando a uno y a otro, fomentando el engaño para conseguir lo que quieren. Terminará por tener muchas discusiones con su pareja por eso. No se descalifiquen, ni ridiculicen, ni contradigan delante de ellos. Todo aquello en lo que no estén de acuerdo, háblenlo en la intimidad y negocien.

    Noveno. Nunca levante los castigos. Es preferible aplazarlo, pero que sea efectivo y lo cumpla, que imponer uno muy duro fruto de la ira y que luego deshará convirtiéndose en alguien a quien se puede chantajear. Dígale: “Esto merece un castigo, ya te diré qué va a pasar”.

    Décimo. Mejor que el castigo, el refuerzo. Significa prestar atención a lo que hace bien, cualquier cambio, y decírselo. Si continuamente centra la atención en lo que hace mal y le corrige y se enfada, su hijo aprenderá que esta es la manera de llamar su atención. Todo lo que se refuerza, se repite. Al niño le gusta que sus padres estén orgullosos de él, pero tiene que decirle de qué se siente usted orgulloso, porque él no lo va a adivinar.
    Recuerde lo más fundamental: hasta la adolescencia, no hay figuras más importantes que los padres. Si trata de educar en una dirección, pero se comporta en otra, será inútil. Los hijos copian, son esponjas. Educar con acciones tiene mucho más impacto que con palabras.

    FUENTE: Patricia Ramírez – EL PAIS SEMANAL 24-3-2013

    http://elpais.com/elpais/2013/03/21/eps/1363892577_310225.html