Páginas

viernes, 26 de julio de 2013

Volvemos en Septiembre


Estimadas familias y amigos de Stimulos. Ha llegado el momento de tomarnos un merecido descanso  Después de este curso lleno de trabajo, de sorpresas, de actividades y de satisfacción, todo el equipo de Stimulos nos tomamos unos días de vacaciones.

Volveremos con las pilas recargadas y con ganas de seguir ofreciéndoos la mejor oferta psicopedagógica y de atención educativa para vuestros centros educativos, vuestros alumnos y vuestros hijos.


Aunque desde este momento cesa nuestra actividad en las redes sociales, correo electrónico y página web, podéis seguir informándoos a través de nuestra web www.stimulos.es o enviándonos alguna propuesta a través de nuestro correo elevtrónico info@stimulos.es estaremos encantados de atender vuestras dudas o sugerencias a partir del día 2 de Septiembre.

Sin más, desearos a todos Feliz Verano.

¡¡ Volvemos en Septiembre !!

sábado, 6 de julio de 2013

Guía de Servicios 2013-2014


Tanto si eres director o directora de un centro educativo, como si eres padre o madre de niños entre 0 y 12 años, ya tienes a tu disposición nuestra GUÍA DE SERVICIOS 2013-2014. 

No dudes en descargarla y conocer lo que podemos ofrecerte.


Desde STIMULOS nos complace ofrecerte una amplia oferta de servicios extra escolares de atención educativa y psicopedagógica para el curso 2013-2014 que esperamos sean de tu agrado.

Estos servicios están pensados para Centros de Educación Infantil y Primaria, con el objetivo de cubrir todas las necesidades de orientación, atención educativa y formación de alumnos/as, padres y maestros/as.

Te adjuntamos un enlace a nuestro Tríptico con una breve descripción de quiénes somos y cuál es nuestro objetivo, así como cuáles son los servicios educativos que le ofrecemos para el este curso 2013-2014.

http://www.stimulos.es/archivos_subidos/tripticostimulos.pdf

Si deseas ponerte en contacto con nosotros, con el fin de adecuar nuestros servicios a las necesidades educativas de tu centro y poder conocernos mejor, no dudes en llamarnos, estaremos encantados en atenderte.


Solicita nuestra GUÍA DE SERVICIOS 2013-2014


lunes, 1 de julio de 2013

Cómo enseñar técnicas de relajación a nuestro hijo

Los niños pueden experimentar emociones negativas como el estrés o la agresividad, y aprender a controlarlas es de vital importancia. Por ello, debemos enseñar a nuestros hijos mecanismos para gestionar estas alteraciones.

Las técnicas de relajación suponen una gran ayuda para que los niños superen el miedo ante ciertas situaciones, los problemas de concentración y atención, la hiperactividad, los trastornos de sueño y para que mejoren el autocontrol. Pero más importante, se trata de ejercicios que tienen como objetivo aprender a afrontar y superar diferentes situaciones del día a día que producen tensión o ansiedad. Por ello, es fundamental que estas técnicas se aprendan desde muy pequeños.
Además, el proceso de aprendizaje sirve para crear más interacción y un vínculo aún más fuerte entre padres e hijos. La finalidad es siempre que los niños aprendan por sí solos a manejar ciertas situaciones, y que estas técnicas se conviertan en una herramienta automática.
La relajación suele originarse de forma natural a una edad muy temprana. Normalmente, los bebés ya identifican situaciones en las que se calman y relajan, como el contacto físico con la madre o el balanceo suave. A partir de los 2 años y medio, cuando los niños empiezan a hablar, los padres pueden empezar a aleccionar sobre técnicas de relajación más estructuradas.
A continuación, se expone un esquema general de las principales técnicas de relajación que existen, y que siempre deben adaptarse a la edad y a las necesidades de cada niño:

  • Relajación progresiva de Jacobson: consiste en aprender a tensar y relajar los diferentes grupos de músculos del cuerpo. El objetivo es que el niño conozca la diferencia entre tener un músculo en tensión y tenerlo relajado y, así, sepa en qué momentos cuotidianos se encuentra en tensión. Esta clase de ejercicios suele enseñarse a niños a partir de los 7 u 8 años.
  • Relajación pasiva: esta técnica trabaja sólo la relajación, a diferencia de la progresiva. Por lo tanto, deja de lado el trabajo de tensión de los músculos, y se dedica sólo a la relajación de todo el cuerpo, incluyendo ejercicios para el control de la respiración.
  • Relajación autógena: se basa en una serie de frases ya hechas para que el niño se relaje mediante la autosugestión. El objetivo es que el pequeño llegue a un nivel de relajación suficiente para que aprenda a manejar situaciones difíciles de forma automática. Los ejercicios se centran en regular los latidos del corazón y controlar la respiración, entre otros.
  • Respuesta de relajación: se trata de ejercicios basados en las técnicas de meditación tradicionales que defienden la idea de que cualquier palabra puede inducir un estado de meditación profunda. En la actualidad, se traduce en la idea de que la repetición de una palabra puede ayudar a respirar más lentamente y, así, conseguir que el niño se relaje.

lunes, 10 de junio de 2013

Si tu hijo/a Tartamudea

¿Qué es exactamente el tartamudeo?
El tartamudeo es un trastorno de la comunicación que hace que la persona repita silabas de palabras (ej. papapalabras), alargue los sonidos de algunas letras (ej. Lllletras), haga pausas inapropiadas cuando habla o haga gestos faciales extraños cuando le cuesta enunciar ciertas palabras.

Muchos niños tartamudean durante su primera infancia cuando están aprendiendo a hablar y esto se considera normal en su desarrollo. Según la Fundación Estadounidense para el Tartamudeo, el 20% de niños pasan por una etapa en su desarrollo en que su producción de lenguaje preocupa a sus padres. De estos, un 5% tartamudea durante más de seis meses y un 1% continúa con este problema pasada la primera infancia.  Se cree que si los niños empiezan a tartamudear antes de los tres años y medio tienen muchas más probabilidades de dejar de tartamudear en unos 6 meses que si empiezan después de los tres años y medio. Los niños tienen tres veces más posibilidades de tartamudear que las niñas.

¿Cuáles son las causas del tartamudeo?

Las causas del tartamudeo no son del todo conocidas. Se cree que la genética puede ser un factor importante en causar el tartamudeo aunque no conocemos un gen que podamos identificar para este trastorno. También existe el tartamudeo neurogénico, donde hay un problema entre el cerebro y los nervios o músculos que impiden la coordinación de la producción del lenguaje. Pero la causa más común continúa siendo el desarrollo. Durante los años en que desarrollamos el lenguaje, los niños tienen dificultad para producir lo que quieren decir. El tartamudeo causado por el desarrollo normal es el que se supera más fácilmente.
La mayoría de niños entre el año y medio y los cinco años demuestran signos que pueden parecernos de tartamudeo. Pueden repetir silabas de palabras una o dos veces, pueden hacer sonidos como “um” o “er” cuando no encuentran el sonido o palabra que quieren decir y podemos ver como estos signos van y vienen, a veces desapareciendo unas semanas y volviendo a aparecer. Estos síntomas acostumbran a desaparecer por completo cuando el niño(a) consigue más fluidez al hablar. 

¿Podrán ayudar a mi hijo con su tartamudeo?

Los logopedas especializados en el tartamudeo definitivamente pueden ayudar. Lo importante es encontrar a un profesional especializado y con quien se sientan cómodos. Asegúrense que este profesional tiene experiencia trabajando con niños que tartamudean y que está dispuesto a trabajar con los papás para darles estrategias para trabajar en casa. No hay un tratamiento específico para el tartamudeo pero sí que hay muchas terapias que han demostrado ser efectivas en ayudar a los niños. El primer paso será que un logopeda especializado haga una evaluación para determinar si su el niño(a) necesita una intervención, de allí decidirán cuál es el mejor tratamiento. Recuerda que muchos niños con tartamudeo se han beneficiado de intervenciones realizadas por profesionales especializados, ¡existe ayuda!

¿Qué pueden hacer los papás en casa?

  1. Habla con tu hijo de manera pausada, sin demostrarle ninguna prisa.
  2. Reduce el número de preguntas que le haces a tu hijo/a, en general los niños se sienten más cómodos hablando cuando lo hacen libremente, sin responder a preguntas específicas.
  3. Demuéstrale a tu hijo/a que estás escuchando lo que te dice, el contenido y no el cómo te lo dice.
  4. Dedica un tiempo cada día para hablar con tu hijo/a de manera tranquila. Durante este tiempo, déjale hablar libremente, escúchale con atención y háblale calmadamente, haciendo pausas.
  5. Ayuda a todos los miembros de la familia a tomar turnos cuando hablan y a escucharse los unos a los otros. Especialmente si tienes más de un hijo.
  6. Prueba de no criticar, corregir o interrumpir a tu hijo/a cuando está hablando.
  7. Por encima de todo, hazle sentirse querido y aceptado por quién es, tal y como es.


¿Es normal que los niños pequeños tartamudeen?
A menudo los niños que tartamudean hablan deprisa y con dificultad. Esto hace que pensemos que estas son las causas del tartamudeo y pensemos que si hablan más despacio lo harán menos. Pero no es así, los niños que tartamudean hablan rápido para probar de evitar tartamudear o para que no se noten los errores que cometen. Así que la ansiedad que observamos, es más el resultado del tartamudeo que su causa.
¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un problema?
Algunos niños demuestran síntomas más severos, repitiendo sílabas de palabras más de dos veces, demostrando tensión en la cara cuando hablan, aumentando el tono de su voz con las repeticiones o perdiendo su respiración a medida que repiten las sílabas. Aunque estos síntomas van y vienen, acostumbran a estar más presentes que no. Si los padres ven que su hijo tartamudea con frecuencia, demuestra mucha tensión en los músculos de la cara cuando lo hace, si está evitando ciertas palabras o sonidos y si estos síntomas le duran entre 6 meses y un año es recomendable que reciban una evaluación por un especialista del habla (logopeda) que esté especializado en el tartamudeo.
FUENTE: Dra. Helena Duch - Psicóloga Infantil


viernes, 24 de mayo de 2013

Comunicarnos con nuestros hijos


Los padres que se entienden a las mil maravillas con sus hijos, no abundan en nuestra sociedad.


Mucho me temo que la mayoría nos quejamos de "falta de comunicación" o "incompatibilidad de caracteres".

Cuando nos acercamos a hablar con nuestros hijos, frecuentemente nos encontramos con un "qué pesado eres" o una puerta que se cierra frente a nuestras narices.

¿Qué es lo que falla? Muchas veces nos decimos: "es el cambio generacional, ¡ Qué le vamos a hacer!".

Veamos qué aspectos podemos mejorar de nuestra comunicación con los hijos:

Para empezar, debemos asegurarnos de no haber escogido un momento inoportuno: la hora de su tele-serie favorita o los dibujos que más le gustan.

De igual modo, si nuestro hijo escoge un momento inoportuno para hablar con nosotros debemos hacérselo saber. En ocasiones llegamos cansados y de mal humor a casa y lo pagamos con quien tenemos alrededor: los niños. 10 minutos de relax o una ducha, nos pondrían en forma para atender lo que nos quiere contar nuestro hijo.
  • Una vez hemos elegido el momento apropiado, debemos ir en busca de nuestro hijo (esto es mucho mejor que pedirle que venga hasta nosotros)
  • Nuestro hijo ha de saber que "necesitamos" hablar con él, y que no sólo nos dirigimos a él cuando queremos reprenderle por algo.
  • Es necesario reforzar cada revelación que nos haga: "me alegra que confíes en mí" o "me alegra que me cuentes tu problema".
  • Muy importante también es el contacto físico: nos sentaremos cerca de él, le cogeremos de la mano o le tocaremos el hombro, al tiempo que le hablamos mirándole a los ojos.
  • Nos pondremos en su lugar, comprenderemos su postura (haciéndoselo saber) aunque no compartamos su opinión.
  • Si hay discrepancias, intentar razonarlas, esforzándonos por no imponer nuestra voluntad por la fuerza, pero sí adoptando una postura estricta si sus peticiones son poco razonables.
Lectura recomendada: